Mientras los propietarios de la empresa y la desigualdad de ingresos siguen aumentando, familias trabajadoras son expulsadas por el precio. Las personas a fuerzas tienen que desplazarse por horas, apiñarse en apartamentos pequeños o dormir en la calle.
Luchamos para proteger los derechos de los inquilinos, reducir el número de personas sin hogar y ampliar el acceso a una vivienda asequible.